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Terra
La Coctelera

Patch y Bethany

Patch está en Babia, sentado en el césped enfrente de la biblioteca, cuando Bethany lo ve. Pensando que este momento fue un caballo regalado, Bethany se acerca a el.

-¡Ché, Patch! Es un buen día para relajarte con tu novia en el césped. ¿Donde está ella?

-¡Na!¡Qué mandona!

Ella se siente en el césped al lado de Patch. --¿Qué pasó?-

-Nada.

-¿Nada? No lo creo- Dice ella con una sonrisa irónica.

-Rompí con ella.- Dice el, levantando sus cejas. –Estoy harto de sus juegas y sus quejas. Es una chica totalmente ensimismada.

-¡Qué lastima! Eres tan amable, y no mereces mal trato.- Ella lo halaga.

-No me importa. Al final, estoy libre. ¿Y tú, Bethanita? ¿Dime, que pasa contigo?
-Estoy cansada de los hombres. En general, son chanchos ensimismados, y no vale la pena -ella mira fijamente al cielo-.

Hay una pausa. Tomando la oportunidad, el mira a ella. Hasta este momento en el sol en frente de la biblioteca, nunca ha notado que ella tiene cuerpo de dinamita. ¡Qué guapa! "¿Tienes un novio, no?"

-Tuve un novio. Pero en el finde me dejó plantado en la estación del tren en Nueva York sin dinero. Lo esperé por horas, no me llamó, y lo peor era que el cabrón no me dijo perdón, nunca.-

-¡ Qué mala onda! Es tu que mereces mejor. Si fueras mi novia, la trataría mejor. Nunca puedo hacer algo tan egoísta y malcriado. Especialmente con una chica tan guapa y simpática como tú.- Dice con una expresión de esperanza.

Ella mira a Patch, y a ella no parece tan chancho. Piensa que quizás este hombre no sea tan superficial como los otros y quizás no tiene miedo de compartir un compromiso serio con una mujer del siglo veintiuno.
"¿Quieres una cerveza?"

-¡Sí! O dos.-

Dos hermanas

La historia
de Misclaida

Yo no
aguantaba
más mi vida en Cuba. No tenía dinero, tenía que
vivir con toda mi familia en dos cuartos y casi no teníamos comida. Trabajaba
en la calle para sobrevivir. No
querían ser prostituta, pero ¿que podía
hacer? No había otro trabajo. Cuando oímos las noticias que podíamos salir de Cuba,
mi novio y yo hicimos una balsa; era mucho trabajo hacerla y nos gastamos todo
nuestro dinero. En realidad, no sé si hubiéramos
podido llegar a Florida en nuestra balsa; creo que el desvio a Guantánamo fue
un salvavida.

Mi vida
en Estados Unidos empezó muy bien. Vivíamos en una casa buenísima, y había mucha
ayuda de la iglesia católica. Pero me sentí muy, muy sola. Sí, estaba con mi
novio, pero el trabajaba horarios largos, se preocupaba por dinero todo el
tiempo, así que nunca salíamos juntos. También, no había vecinos cubanos, ni
familia, ni gente con quien poder pasar el tiempo o tomar café. Teníamos una
vida muy muy aislada. Por eso, rompí con mi novio. Necesitaba una vida con más
gente y más cosas hacer.

Solicité
a la iglesia otra vez, y me mandaron al sur oeste. Tenía trabajo en una
carnicería, pero no era un buen trabajo, era asqueroso. No tenía el estómago
para esto. En poco tiempo, me echaron. No tenía dinero, porque había usada todo
en la mudanza. En un acto desperado, regresé a mis costumbres en Cuba y empecé
a trabajar en la calle. ¿Qué podría hacer? La vida es la vida; se hace lo que
se puede.

La
história de mi hermana Misclaida

Misclaida
es mi hermana mayor; siempre la he adorado. Es una mujer fuerte, un poco
ensimismada y exigente, pero es mi hermana y siempre cre
ía que
ella tenía un corazón de oro. Ella me enseño más que todos.

Cuando
ella se fue a Estados Unidos, yo tenía esperanzas de ir. Pensaba que ella podría ayudarme en la vida
estadounidense, por que ella siempre sabía como manejar su vida y ganar lo que quería.

Tenía
que saber que su vida en Nueva México no era buena, por que escribía menos y
menos detalles de su vida allá. Pero yo tenía mi sueño de la vida en Estados
Unidos, y no quería dejarlo. Me asustó cuando llegué a Nueva México y no pode encontrarla.
En ese momento, sabía que ella no había realizado su sueño; o quizás su sueño
era muy muy diferente del mío.

Al fin,
la encontré, pero era otra persona. Ella me mintió de la realidad de su vida e hizo
excusas sobre todo. En vez de ayudarme, ella me pidió ayuda. Por la primera vez en mi vida, tuve que decir
“no” a mi hermana. Fue una pena grande; perdí a mi hermana en el mismo momento que
la encontré.

Pobre Berta

Todo los días, Berta se sentaba en el banco
del patio con sus cuatro hijos idiotas. Hacía cuatro meses que sus hijos habían matado a su hija
como a una gallina. Berta nunca fue la
misma después de esta tragedia. El día después del funeral de su hija, ella
empezó a sentarse al lado de sus hijos y con las mismas expresiones de ellos: con la lengua entre los labios, los ojos estúpidos, y volviendo la cabeza con la boca abierta. Todo el mundo pensaba que Berta estaba perdida.

Un día, su marido Mazzini le dijó --¡Berta! Tienes que hacer algo. No puedes sentarte todo el tiempo como una niña. Eres una madre, por favor, haz algo de madre. –Berta miró a su marido como si el no
estuviera.

Pero Berta lo había oído. Y ella sabía que tenía que hacer algo. Porque
los niños malcriados, sin embargo idiotas, necesitan entender sus crimenes. Pero Berta no se movió y Mazzini se fue a un bar donde el había pasado todos las noches solo después de la tragedia, tomando hasta estar totalmente borracho.

Al día siguiente, Mazzini pasó su familia de idiotas en el banco del patio, sentados como siempre. El se fue a su trabajo, como siempre. El no había notado que había algo diferente en los idiotos esta
mañana. Cuando Mazzini ha salido y la sirvienta se fue al mercado, Berta se levantó del banco, y sus hijos se levantaron como chicos muy educados, y caminaran atrás de su madre. No era que ellos han cambiado sus modales, era porque han sido atados juntos, mano a mano y los arrancó.

Berta los guió al bosque. Era un día lindo y ella canto y buscó flores que puso en su pelo y buscó piedras que puso en sus bolsillos. Los idiotas, que siempre imitaban cualquier persona que veían, hicieron lo mismo. Así pasaran el día muy felices.

En la tarde, llegaron a un rió. La madre dijo –¡Que lindo lugar para nadar! –Y se metió en el agua. Los otros, atados a ella, se metieron también. Poco a poco, Berta caminaba en el agua mas profunda, riéndose todo el tiempo. Los chicos no veían que ella se sacaba las piedras en sus bolsillos. Entonces, cuando estuvieron llegaron al profundo, ellos se hundieron. Berta dejo la ropa y nadó al otro lado del río.

Ella caminó, siempre mirandon de frente,
nunca atrás. Nadie de su pueblo la vio otra vez.

La Manzana No Cae Lejos del Árbol

Mi familia es una de la más antiguas y famosas de norte California. Somos una familia de pioneros, y la historia de nuestro origen es muy romántica, porque nadie podría imaginar que mi tatarabuelo podría criar una familia tan grande y con tanto éxito.

Todo comenzó en –de todos los lugares raros–un garaje. Mi tatarabuelo que se llama Steven es un hombre muy inteligente, un
poco flojo, y rebelde. Él se negó a ir a la universidad que era lo normal en su época; prefería jugar con cosas en su garaje. Era joven, un chico de
diecinueve años, cuando empezó a crear nuestra familia. Como muchas cosas en esta era de “nueva época,” el las hizo con un hombre, no con una mujer. Imagínate dos hombres en un garaje con demasiado
tiempo, demasiados ideas y demasiado equipo electrónico. Con todo esto, ellos dieron vida a mi bisabuela. Como la expresión “la manzana de mis ojos” que significa el orgullo que tienen los padres a sus hijos, y con esta idea, mi tatarabuelo bautizó a su primer hijo Apple.

Apple era distinto de su padre Steven; no era flojo, tenía mucha energía. Tuvo problemas en la calle porque era chiquito, y los chicos grandes y mayores se reían de él. Pero Apple era muy vivo –un rasgo que heredó de su padre –y tuvo mucho éxito en su vida. Tuvo una hermana menor, se llamó Lisa, pero Lisa se murió muy joven.

El hijo Apple se llamó Macintosh, y tuvo una vida mucho mas divertida de su padre. Su padre tuvo que trabajo mucho para asegurar su lugar en el mundo, y Macintosh tuvo muchas mas ventajas de su padre. Por ejemplo, Macintosh era más grande, más artístico y era más capaz en general.

Macintosh fue el papa de mi padre, I Mac, y mi tío I Book. I Mac y I Book son trabajadores de negocios de lo mejor. Cada generación en mi familia tiene genes más diverso, talentos mas interesantes, y éxitos mas amplios.

La foto es de mi generación; nos llamamos los I Pods. Es importante que
expliqué algo de nuestra familia: somos clones. Yo fui el primer hijo
de mi padre I Mac, pero ahora hay millones de mi. Cada clon tiene un nombre en el estilo español, como I Pod de Josh, I Pod de Sol, etc. Si, somos clones, pero en realidad cada I Pod tiene sus propias preferencias y su propia alma. El I Pod de Josh tiene el alma de rock adentro, y La I Pod de Sol tiene alma de los clásicos adentro de ella. No hay dos I Podes iguales (si hay similaridades entre grupos de I Pods); la magia de nuestra generación es que somos iconos del libertad e individualidad. Por eso, somos muy parecidos a nuestro tatarabuelo, el famoso Steven Jobs. La manzana no cae lejos del
árbol.












Mi Pintura: Paz y Sol

Mi pintura es de un lugar en la costa oeste
de Suecia. El punto de vista es desde las
piedras en la costa. La pintura es grande y se ve lejos. Vemos un poquito de
las piedras de la costa en primer plano. Son rosadas y viejas, como si han sido
dejadas en el sol demasiados siglos. Es
importante entender que estamos mirando desde un lugar sólido, alto y yermo.

En segundo plano, y en la mayor parte del cuadro,
está el mar tranquilo. Abajo de la pintura, el color del mar es oscuro, casi
negro. El resto tiene muchas variedades de colores: mezclas de verde y azul, y
de vez en cuando una raya de blanco, también hay islas de granito rosado. Son piedras que Hércules dejó cuando era
joven jugando a la rana. Nada crece en las piedras y en la distancia parece que
son almohadas. Hay dos veleros pasando, uno viajando al sur y el otro al norte.

Lejos, vemos el horizonte. No está en el
centro de la pintura, está en tercer
plano. Acá los azules del mar y
el cielo son casi iguales, casi indistintos; el horizonte es que siempre nos
llama la atención, el foco, la costura
entre esta vida y la próxima. Arriba del horizonte, a la derecha, se sienta el
sol. Sí, está sentado, porque es el día mas largo del año y no va a haber una
puesta del sol. El sol es rojo como un pelón; hay una nube que parece un panquéqué que corta el pelón y manda el color de la luz
de los ángeles para todos lados.

Mi pintura muestra un momento de paz, un
momento cuando el sol está suspendido como si el tiempo se fuera a parar y pudiéramos
vivir para siempre.

Uno de mis muchos choques culturales

Una vez en Argentina, me fui a navegar con
mi familia. Fuimos en un velero—mi marido, mi hija de doce años y mi sobrino de
trece años. Cuando cruzamos el lago en la mañana, era un día muy lindo.

El día cambio bastante en la tarde. Tuvimos
que regresar en una tormenta con mucho viento. Era difícil navegar. Yo estaba arriba del barco con mi marido y
los jóvenes estaban abajo en la cabina. Ellos se quejaban mucho.

--¿Cuándo llegamos?

--¡Tengo hambre!

--¡No me siento bien!

--¡No hay nada para hacer!

Yo tenia miedo del mal tiempo, pero al fin,
llegamos con seguridad a el muelle sin problema, solamente un poco mareados.

El próximo día, yo estaba hablando con mis
amigas Argentinas—todas mujeres refinadas. Yo describí el paseo de navegar con
detalles del tiempo, mi miedo, y los chicos adentro de la cabina. Yo dije: “Los
chicos estuvieron cogiendo abajo.” Me confundí los verbos quejarse y coger.

Mis amigas me miraron con horror, como si yo
fuera una madre inmoral, porque en Argentina nunca se usa la palabra coger.
Coger, en la jerga, significa “fuck”. ¡Que vergüenza!

Tengo una reputación de gringa en
Argentina, y no es buena.

De Donde Veni y Donde Voy

Mi viaje a
Middlebury fue largo; largo de tiempo, largo de distancia, largo de deseos.
Creo que el viaje empezó cuando mi hermana mayor se fue a vivir a Brasil y se
casó con un hombre guapo y muy simpático de Brasil. Como soy la menor, yo
siempre pensaba que tenía que hacer todo lo que mi hermana mayor hacía.
Entonces era necesario que yo encontrara un hombre latino con quien casarme.
Tardo tiempo. Pero, un día en mi negocio, me encontré uno-guapo y simpático-de
Argentina. Nos casamos.

Pero, la diferencia de mi hermana que hablaba Portugués perfectamente cuando
ella se casó, yo no hablaba ni una palabra de español. Afortunadamente, nos
quedamos a vivir en California donde se habla inglés (sin embargo, uno puede
usar español en casi toda California). Pero viajábamos cada año a Argentina. Como yo siempre he sido muy
ocupada con mi trabajo, nunca tomaba tiempo para estudiar español. De vez en
cuando, estudiaba con un tutor. El mayor de mis estudios he sido escuchar de la
gente cuando estoy en Argentina.

Todavía, no cumplí mi tarea de hacer
todo que mi hermana ha hecho. No hablo perfectamente en español, y no he vivido
en Argentina por largo tiempo. Por eso estoy acá en Middlebury, lejos de
California y después de años de deseando hablar mejor. Después del curso de
Middlebury, voy a vivir en Argentina por un año.

¿Qué hago en
mi vida normalmente? Escribo y produzco obras de teatro.