Patch está en Babia, sentado en el césped enfrente de la biblioteca, cuando Bethany lo ve. Pensando que este momento fue un caballo regalado, Bethany se acerca a el.
-¡Ché, Patch! Es un buen día para relajarte con tu novia en el césped. ¿Donde está ella?
-¡Na!¡Qué mandona!
Ella se siente en el césped al lado de Patch. --¿Qué pasó?-
-Nada.
-¿Nada? No lo creo- Dice ella con una sonrisa irónica.
-Rompí con ella.- Dice el, levantando sus cejas. –Estoy harto de sus juegas y sus quejas. Es una chica totalmente ensimismada.
-¡Qué lastima! Eres tan amable, y no mereces mal trato.- Ella lo halaga.
-No me importa. Al final, estoy libre. ¿Y tú, Bethanita? ¿Dime, que pasa contigo?
-Estoy cansada de los hombres. En general, son chanchos ensimismados, y no vale la pena -ella mira fijamente al cielo-.
Hay una pausa. Tomando la oportunidad, el mira a ella. Hasta este momento en el sol en frente de la biblioteca, nunca ha notado que ella tiene cuerpo de dinamita. ¡Qué guapa! "¿Tienes un novio, no?"
-Tuve un novio. Pero en el finde me dejó plantado en la estación del tren en Nueva York sin dinero. Lo esperé por horas, no me llamó, y lo peor era que el cabrón no me dijo perdón, nunca.-
-¡ Qué mala onda! Es tu que mereces mejor. Si fueras mi novia, la trataría mejor. Nunca puedo hacer algo tan egoísta y malcriado. Especialmente con una chica tan guapa y simpática como tú.- Dice con una expresión de esperanza.
Ella mira a Patch, y a ella no parece tan chancho. Piensa que quizás este hombre no sea tan superficial como los otros y quizás no tiene miedo de compartir un compromiso serio con una mujer del siglo veintiuno.
"¿Quieres una cerveza?"
-¡Sí! O dos.-