La música de Argentina
La música españa que conozco bien es la música
de Argentina.
Los tangos me atacan en corazón. El ritmo básico de tango es muy claro y muy
fuerte. Tiene una energía que llama la atención; no puedo relajar con el ritmo
de tango, tengo que prestar atención, es como una historia que me deja en vilo,
tengo que saber que va a pasar. El ritmo
impone una tensión, pero una tensión emocional.
El efecto de la música no es solamente en
el ritmo. Las armonías —o desarmonías—
son muy intrincadas. Cuando toco esta
música, noto que la clave cambia en cada compás. Las armonías son insólitas. No
son simplemente re menor, pero re menor disminuida o disminuida séptima, y
cambian inmediatamente a otra como mi bemol menor séptima con la bemol. Es una locura pero los tonos creen una
tensión eléctrica y transmiten una sensación de inquietud. Hasta acá estoy hablando solamente de la música,
no de las letras. ¡Las letras son otra cosa!
Las letras también cuentan historias. Hay tangos de cada barrio de Buenos Aires, y
la gente de cada barrio es orgullosa de sus propios tangos. Las historias son siempre tristes, o con mucha
nostalgia, y frecuentemente son macabras también. Por ejemplo, el tango “Sus
Ojos Se Cerraron” de Carlos Gardel tiene el verso:
En vano yo alentaba
febril una esperanza
clavó en mi carne viva
sus garras el dolor.
Nunca oí
una imagen de dolor clavando garras en carne viva. ¡Es brutal! Pero entiendo la pena que expresa.
O este ejemplo de “Cuando tú no estás,” también de Carlos Gardel:
Soy como un ave que en el camino
rompió las cuerdas de su cantar.
La imagen de las cuerdas rotas es dura,
discordante y maravillosa. Si piensas en
Carlos Gardel sin cuerdas de cantar, el dolor es mas profundo.
Ahora hay muchas variedades de tango,
muchas interpretaciones. En realidad, a mi no me gusta la voz de Carlos Gardel.
Quizás es porque las grabaciones viejas no son de buena calidad. A mi me gustan mucho las composiciones de
Piazzola. El juega con el ritmo y lo hace mas irregular; el efecto es de un
mundo que esta desintegrándose. Refleja
el mundo de Argentina perfectamente.
Podría hablar mucho más de otra formas de música
de Argentina —Eduardo Falu y sus zambas de la cosecha, Mercedes Sosa y sus
canciones— pero no hay tiempo en Middlebury para todo.